El primer paso de admitir un dolor, un obstáculo o un hábito que te tiene atado puede ser el más difícil de aceptar. El orgullo puede cegarnos ante la profundidad y la realidad de nuestras necesidades. Cuando las personas hablan, muestran preocupación e intentan ayudar, respondemos a la defensiva porque no nos vemos de esa manera y no queremos vernos así. Y así, la espiral con frecuencia continúa hasta que tocamos fondo o algo muy cercano a eso. En esos momentos en que ya no sabemos qué hacer, nos encontramos en el lugar perfecto para soltar y rendirnos. Ahora bien, no siempre tenemos que llegar a ese extremo para alcanzar el punto de rendición. Podemos tomar esa decisión a diario, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien entregó su vida para que nosotros pudiéramos vivir. La oración es el lugar perfecto al que acudir para soltar.
1. Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora. Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» – Marcos 14:35-36 NVI
Jesús, gracias por mostrarme lo que significa rendirse. Gracias por mostrarnos lo que resulta de soltar lo que parece tan difícil y elegir simplemente confiar. Tu ejemplo me inspira y me alienta. Gracias a ti, sé que hay esperanza cuando suelto y busco la voluntad perfecta del Padre. Amén.
2. Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. – Santiago 4:7 NVI
Espíritu Santo, por favor ayúdame a combatir mi orgullo. Ayúdame a estar consciente de las tácticas del enemigo. Dame fuerzas para rendirme a ti y caminar en la voluntad del Padre. Necesito esto hoy, y sé que viene de ti, Dios. Reconozco que no puedo hacerlo solo. Amén.
3. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. – Romanos 12:2 NVI
Padre, las personas a mi alrededor presentan argumentos convincentes. Es verdad que tengo el deseo de seguir haciendo lo que estoy haciendo. Pero sé que tú tienes algo mejor para mí. Necesito cambiar con quiénes paso el tiempo. Guíame hacia personas que tú estés transformando, Padre. Dame mejores personas que me ayuden en este proceso de renovar mi manera de pensar. Necesito ayuda y aliento. Amén.
4. Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. – 1 Pedro 5:6-7 NVI
Señor, no sé cuánto más necesito ser humillado, pero sé que tú estás obrando en todo esto. Por favor ayúdame a ser lo suficientemente fuerte y consciente para caminar en humildad delante de ti. Sé que esto requiere mucha paciencia de tu parte, así que quiero agradecerte por eso de antemano. Quiero entregarte todo esto, pero a veces incluso eso me cuesta. Ayúdame a rendirme completamente a ti, oh Dios. Amén.
5. Confía en el SEÑOR de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. – Proverbios 3:5-6 NVI
Padre, he vuelto a intentar hacer esto por mi cuenta. Creo que ya he recorrido este camino antes y me encuentro en el mismo lugar de nuevo. Dame la sabiduría para buscar tu voluntad y para vivir esta vida de rendición delante de ti. Sé que no estoy ganando tu amor, pero sí quiero mostrarte mi amor en esto. Me rindo a ti, Padre. Escucha mi clamor y muéstrame el camino. Amén.
6. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. – Romanos 6:13 NVI
Espíritu Santo, sé que mi carne obra en mi contra a diario. Y necesito tu ayuda para simplemente salir adelante hoy. Esta batalla dentro de mí lleva ya un tiempo, y te necesito. Ayúdame a rendirme y a entregarme a tu dirección, a que tu voz llene mi corazón. Guíame en cada decisión de hoy. Ayuda a mis oídos y a mi corazón a escucharte un poco mejor hoy que ayer. Quiero hacer lo que es correcto delante de ti, Dios. Amén.
7. "Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma." – Mateo 11:29 NVI
Jesús, me asombras. Con frecuencia siento que necesito esforzarme más, empujar más y profundizar más. Pero tú sigues diciéndome que te lo entregue todo. Tus enseñanzas, tu "yugo", son lo que necesito. He estado intentando dirigir mi vida según mi propia voluntad. Es hora de rendirme y dejarte tomar ese timón. Enséñame. Que mi corazón sea humilde delante de ti. Amén.
8. Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará." – Lucas 9:23-24 NVI
Jesús, necesito hacer lo que dijiste y abandonar mi propio camino. Sigo intentando hacerlo a mi manera, seguir adelante con mi voluntad, y ya sé adónde siempre me lleva eso. Dame la suficiente fortaleza para escuchar. El poder suficiente para soltarlo, para rendir mi voluntad a la tuya. Te necesito tanto ahora mismo. Por favor rodéame de personas que te amen y que puedan ayudarme. Sé que ya no necesito hacer esto solo. Ayúdame, Jesús. Amén.




